Los refuerzos con concretos y morteros persiguen como objetivo último aumentar la capacidad de carga estructural. Esto puede deberse a errores de diseño y/o ejecución en la construcción de la estructura o a cambios en las necesidades de carga que deberá soportar la estructura como consecuencia de nuevos usos no previstos durante la fase de diseño.
REFUERZOS DE FIBRA DE CARBONO
El refuerzo de estructuras de concreto mediante la adhesión de materiales compuestos de tejidos basados en filamentos de fibra de carbono, comenzó en la década de los 80 en EE.UU. y Japón, como sistema más viable para la adaptación de las estructuras existentes a los nuevos coeficientes de seguridad estructural establecidos en las recientes normativas de construcción antisísmicas. Desde estas primeras aplicaciones del carbono en construcción hasta nuestros días, la fibra de carbono como sistema de refuerzo estructural se ha impuesto frente al resto de sistemas tradicionales gracias a su facilidad de instalación y bajo precio.
REFUERZOS METÁLICOS
El refuerzo metálico es el más utilizado históricamente. Es usado mediante adhesión o por simple colaboración de los nuevos perfiles metálicos sobre la estructura a reforzar. Este tipo de refuerzo se puede realizar mediante sustitución de la estructura a reforzar por una nueva, paralela a la misma, y que es capaz de recibir tanto las cargas de uso como las permanentes de la propia estructura. También se realizan refuerzos metálicos por adhesión de nuevos perfiles con resinas epóxicas que colaboran con la estructura antigua, ayudándola a obtener los coeficientes de seguridad previstos (Metodo l’Hermite).